Reza

 

(video realizado por Pablo López sobre una canción de Mambo Samurai)

Reza

Yo no sé hacia donde avanza el mundo,
yo no sé que es,
se están matando por plata.

Hay un demonio de codicia,
escapó una vez
y te puede poner la tierra en sombras.

Mirate, sos lumbre, fulgor,
brote verde en primavera, resplandor.
Un ángel cruzando el infinito,
un ángel en un viaje al infinito.

Reza por el mundo
Reza

Ruedan así los siglos,
¿hacia dónde van?
¿Quién va a parar todo el hambre?

Hay un demonio de codicia,
escapó yo sé
y puede ponerte el alma en sombra.

Mirate, sos lumbre, fulgor,
brote verde en primavera, resplandor,
un ángel cruzando el infinito,
un ángel en un viaje al infinito.

Reza por el mundo
Reza

Y abrís la ventana,
cantás mantra en la mañana
y es tu forma de cuidar la magia así
¿qué nace en la noche?¿qué nace?

Mambo Samurai

samurais

   
     Bajo, 

     adherentes ritmos sobre formas
     aArrullando intensida´


     adyuvantes
     aullantes


     emboscante
     FUEGO DE NUEVAS IDEAS
     eN acordes cuánticos

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Básicamente su centro fue grabado en un fin de semana un poco antes de la pandemia. A pies del San Javier en Cebolla de Vidrio del Mestre Luis Maderuelo, pastor de sonidos, lector de músicas llenas, mateatento, rápido, torniqueteó una herida que traíamos y permitió grabar estas canciones a flor de piel.

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Originalmente com-puestas por GermánVozGuitarras, músicas de potente núcleo-mítico con juglaría fantástico-urbana, siempre nos maravilló.

El rock como una intensidad, experiencia comunal, transita discursividades fuera del Sistema, y en su experiencia algo se devela, y se sentía hondo, hermoso y verdadero.

Por lo que estas músicas vineroN con exploraciones sónicas intrínsecas, entremezcladas a improvisaciones ruidísticas que les dejaron en las canciones como una marca de acceso. Sin preciocismos y con hartazgo a narratividades trilladas de diskursos d´algoritmos moribundos, o de glorias berretas de pupidad narcissa, estas canciones aparecieron por otro lado. Tratando de expandirnos, excursionantes, explorábamos las canciones para dialogar } cara a cara con conejos de la sorpresa; siguiendo sus destello hasta el final, o tratando de hallar pasajes imposible. Como si nos creciéramos manos diferentes para tocar aquellos paisajes sonoros que se iban abriendo tratando que cada interpretacion tuviera memoria y sea nueva y tenga horizonte.

Raro para decir, sí, pero es ´un delicado modo de estar en el mundo´ y queríamos que algo de esa intensidad del vivo que sentíamos, la risa y el temblor del ángel, pudieran entraran en las canciones.

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En hiper-esperados ensayos, níquel x níquel, moneda a moneda, cazalectadas para juntarnos, nos permitíamos que las canciones pasaran por nosotros como un granpequeño arroyorío. Respetándoles su otredad, atentos a lo que saliese. La enorme experiencia de una masa sonora nos permitía pensar las líneas con hondura, en medio de la vida.

Y EncontrarNos siempre fue una fiesta para el espíritu. Una burbuja sonora, explorante, curativa. Y toCar con estos dos giGantes es&fue un teSoro Raúl es un capazo y tiene una poLenta descomunal. lo que sea que sté ahí, lo agarra lo procesa, lo expande, lo mantiene, lo potencia, lo crece para arriba y abajo. GErcius artesana aperiones de musiquitas magníficas, su primera guitarra esincreíble su segunda, puede encender fuego desde el corazón de las piedas. Su voz, barca de poesia de manos generosas, desplegando planos para navegar.
O así se los siente al danzarconellos.

Pero estas canciones ya querían deambular y había que darles un lugar, un tiempo.

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Llegamos con más de una docena de canciones a LuizKpo de Cebolla, quien en proverbial hospitalidad, abrió su casadeSonidos. Nos curó de miedos, dijo sï, oui, yes, sï, vamos! y se portó como aliado inquebrantable, como amigo, y cuando las olasse convertían en MOntañas acuáticas a punto de descenrajar él grabó y mezcló, y luego frotó y frotó, puso de su ciruelo, arropó y esperó a que acampe.

Y ahora, aquí, para quien quiera seguirlas en su resplandecer.

Para escucharlas, siempre se recomienda oirlas mil veces, ser desprejuiciades, y dejarles decir lo que fuera que tiene para decirte. y quizás en un pliegue aparece su caravana de camellos magnéticos para unirte por un momento hacia las aguas cristalinas.



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