Por Lorenzo Verdasco

 

Un Arlt ignoto:

¿Quién se atrevería hoy, a colocar al autor de Los siete locos en una sección de ignotos? ¿Acaso en nuestros días, el homenaje a Arlt, no resulta políticamente correcto? Precisamente, en la corrección política de un homenaje tiende a filtrarse un Arlt edulcorado. Es inevitable. ¿Cómo presentar en sociedad las cavilaciones inconmensurables de Erdosain o sus imágenes de pesadilla utilizando el lenguaje canónico? ¿Qué vocabulario técnico, o si se me permite el énfasis, psiquiátrico, habríamos de utilizar para describir un personaje como Eustaquio Espila? Quizá la mejor manera de sacarse de encima a Arlt sea convertirlo en estatua de mármol, relegarlo a ese olimpo donde los autores ya no necesitan ser leídos; en otras palabras, privarlo de ese sabor deliciosamente clandestino con que se regalan los lectores de Masoch, Huysmann, Meyrink, Svevo o Saikaku. Probablemente por mucho tiempo, el escritor que nos ocupa en este breve ensayo siga siendo, para la lectura autorizada, un ilustre desconocido. Sigue leyendo