De la fosforescencia que hay

 

Lorenzo Verdasco, habiéndolo trabajado por más de una década, publica su libro de poesía:

 

De la fosforescencia que hay

Será presentado en el

Centro Cultural Rougés
(San Miguel de Tucumán)

el 28/6/2018 a las 20:00 hs

Libro
Entrevista
Poemas

De la fosforescencia que hay

Lorenzo Verdasco: de la fosforescencia que hay

 

(libro editado bajo el cuidado de César E. Juárez en editorial Mario Tapia, 2018).

Entrevista

Recientemente, en el programa de tv Los juegos de la cultura, estuvo el autor junto a César E. Juárez presentando el nuevo libro y conversando sobre poesía, y sobre la escritura de poesía. Leyeron, además,  poemas del libro El enorme silencio de sus ojos, del poeta Francisco Romano Pérez, los cuales tienen traducción al ruso hecha por Lorenzo.

 

Poemas de Lorenzo Verdasco: de la fosforescencia que hay

 

Bodegón sin abuela


este es el bar

que elijo
para morir


o sea

para vivir


ya que morir


es vivir

en la modalidad de la ausencia


sólo

tres
seres


conocen este bar


un alumno

de ruso


una amiga

peruana


y

una
mujer


que se bebió mi espíritu


y se

lo llevó
con ella


dejándome

sólo


nada

gano
con hacer


una

anal
orgía


si yo fuera

soberbión


les contaría mis pasos matinales por el campus

de
new jersey


(nena, llevate el jersey que hace frío)


o les relataría

cuando mi madre


dijo a mi padre

que tenía
que dejar


de ser

mujeriego


si es que

se quería


casar

con ella


en fin


lo que hace

todo soberbión


simpre cuenta

algo


que

lo deje
bien
parado


que nadie

piense
que él
es un
negro ordinario


sino

un altísimo
intelectual


“mírenme”

“no soy esto que ven”
“soy otra cosa”


he

ahí


el tema

permanente


de su

órdago


cómo ser visto com un rico sin serlo


pero yo

no soy
soberbión


y les cuento

que estoy en este bar


de mala

muerte


y el mozo

me acerca
un platazo de tallarines
al tuco

 

y yo dejo
un rato
de escribir

 

para incorporarme
esta
deliciosa
pasta
verde

 

proletaria
y tucumana

 

bien ordinaria

 

que llenará
mi vacío

 

el vacío
que dejó
mi espíritu

 

al irse
con aquella
mujer

 

que se lo bebió


en

un
acto


de solemne vapirismo


cierro los párparos


aún

puedo ver su carita
de ojos
serios


“portándose mal”


y sigue ahí

como tatuada
en la piel


de

mis
sesos


digo bien


como esculpida

o
tallada


en el epitelio

de mis cuatro


sexos

(p. 161)

Centauros en la noche


hoy

me
levanté

con ganas

de ser muchos
seres

que miran
el mundo

desde un vacío
infinito

soy un hombre
y estoy “loca”

muevo el
culo

como una
descocada

de vez
en cuando
me encuentro

con la
horma

de mi zapato

y un
tipo
malo

me administra

una paliza
educadora

y luego
me mana

a la calle
a patinar

entonces
alquilo

mi cuerpo
a los hombres

que se sacian
y me sacian
y me dan
dinero

que entrego a mi macho

para que
se drogue

esa es
mi vida

dejame
vivirla
así

no me des
lecciones

de moralidad

dejame
dormir

con mi
cansancio
bíblico

mientras
devoro
centauros
en la noche…

(p. 197)