Poema

No quiero que me digan 
la palabra naranja.
Me llega el sol,
mi casa,
y la perdida infancia.

Hubo un sabor
y el ocio de las tardes
y el árbol.
Hubo una luz de gracia,
profundidad del alma.

Hubo un pájaro fino
que cantaba en el patio
del vecino.
Hubo dalias pesadas
a cuya sombra
el gato bostezaba.
¡Y en verano la fiesta
de comerse la breva
señalada!

No quiero que me digan
la palabra naranja.
Ni naranja, ni siesta.
Duele aquello que amaba.


Leído por Juanjo Hernández.
El audio fue tomado del disco de Cecilia Palacios (1998). La viajerita. Poema. Buenos Aires.

Una versión ligeramente distinta al poema publicado en:
Hernández, Juan José (2001): Desideratum. Obra poética. Buenos Aires: Adriana Hidalgo (p.139)

Donde, luego, en la segunda estrofa dirá:

Hubo un jardín
y el ocio de unas tardes
sosegadas.

Y en la tercera estrofa dirá:

Hubo un pájaro fino
que cantaba en la huerta
del vecino.