SENTIDOS EN ALGÚN LUGAR*

I

Imposible decir lo correcto, la letra aparece misteriosa-mentirosa y me perturba. La palabra exacta: vil traidora de sueños nunca resueltos, de pesadillas atascadas en la garganta; ella busca el depositario de la pregunta que tortura,  que pide de manera sádica decir lo indecible.

El lenguaje: jauría que pasa ante mis ojos enfurecidos y brillantes porque nada queda de esas bocas violentas, llenas de colmillos y espumas multicolores que contaminan y no se dejan atrapar porque es otra cosa lo que quieren.

Y mi voz, a través de la mirada, busca mi voz atascada.

 

II

Atracción por el sendero iluminado, por flores perdidas en cuerpos inertes que no dicen. Viene el poema que forma, que arrastra y mina el pensamiento, la acción, el frío y el miedo en los corazones de escasos latidos, que no ven el del poeta.

Solo escucho los susurros del viento en mi memoria que delira en aullidos de verdades y sensaciones intraducibles en este mundo alejado.

Me pierdo, desciendo a dimensiones de la lengua no vistas, no oídas. Gritos, bocinas ensordecedoras, parloteos constantes hablan y hablan, vociferan con tonos alegres en constante vaivén la imposibilidad. El no todo.

 

 

III

Si en el jardín del dios de los muertos –cubierto de asfódelos– aparecen mariposas esfinges junto a ellos: ¿Cómo nombrar, llamar o mirar? ¿Cómo describir el perfume junto al aleteo?

Si pudiera tocar lo invisible y descubrirlo, si pudiera unir el cielo y la tierra, si pudiera invocar al amigo de palabras extrañas. El viento no se ve en el camino oscuro, bajo la tenue estrella alejada.

Al lado del vacío escucho. Siento el roce de los pétalos, su vaivén,  los  filamentos hablan a través de movimientos. Y ese otro ser que acecha, suspendido en el aire como un fantasma, arriba-abajo, en un juego eterno con el viento lo acaricia, lo violenta, lo usa y la flor… y su deseo de flor. Me mira.

 

Daniel Leyes

 

* presentado en pensar, poetizar, pensar